Lo que aprendí al dejar el alcohol

Yo no era de un par de cervezas o tragos, era de “si la pintamos negra pues también con colochos”, más de algún fin de semana era tranquilo y con poco alcohol pero no era el común denominador, las semanas consistían en tener algún pretexto para salir a beber con los amigos del trabajo, los de la universidad, los del colegio, etc. si era posible de jueves a sábado, porque “había que beber” y no había algo más divertido que andar de fiesta en fiesta.

Hace un par de años tuve la epifanía, revelación, realización o como le quieras llamar, la cual me dio la oportunidad de poder ver y pensar en los hábitos que tenía y más que todo pensar en lo que venía haciendo por años, por primera vez en mi vida vi que el cuerpo literalmente me estaba pasando la factura de todas las fiestas que llevaba encima, los triglicéridos, el colesterol y el ácido úrico estaban por los cielos, además de unas 25 libras de sobrepeso que no me hacían nada bien, ojo que eso no era sólo culpa del alcohol también de la mala alimentación que generalmente se da acompañada del beber.

La verdad, no me sentía bien en general, fui al doctor y pues la receta fue de los más obvio: coma sano, haga ejercicio y bájele al alcohol, era tan obvio, pero no lo quería aceptar.

Dejarlo fue todo un proceso, tuve que cambiar mis hábitos de la noche a la mañana, dejé de salir por 6 meses hasta matar al demonio del alcohol, para crecer y tener el carácter además de la fuerza de voluntad para decir que “NO” cuando alguien me presionaba para tomar.

Llevo más de 6 años estando sobrio y esto es lo que aprendí al dejar el alcohol:

El dinero

Las bebidas en fiestas son caras y con el tiempo vas desarrollando más tolerancia al alcohol, así que mientras más tiempo pasa, más dinero tienes que gastar para sentirte alcoholizado, al no tomar ya no gastas tanto, te tomas un par de sodas o una botella con agua y listo.

La actitud esta en ti mismo

Yo era de los primeros en decir que “si no hay alcohol entonces la fiesta esta aburrida”, ya que cuando tomamos nos desinhibimos y hacemos cosas que nunca haríamos regularmente sobrios, pues eso es simplemente miedo y falta de valor, la actitud para divertirte la haces tú mismo con o sin alcohol, si quieres hacer algo, pues lo puedes hacer de frente, sin penas, sin miedos.

He recuperado mis domingos

Los domingos ya no son exclusivamente para superar la resaca, ahora me puedo levantar temprano e ir al gimnasio, salir a correr, escribir o simplemente descansar; sin que ningún tipo de malestar que me esté arruinando el día.

Estoy más consciente de mi vida

Yo veo al alcohol, las drogas, el deporte, la fotografía, la música entre muchas cosas como válvulas de escape unas obviamente unas mejores que otras, en situaciones difíciles estamos configurados para tratar de salir de esa situación lo más rápido posible y creemos que por un par de tragos todo se va a arreglar, quizás por un par de horas lo podamos olvidar pero por lo general las cosas no se arreglan solas. Ahora mejor trato de aclarar mi mente salgo a correr, eso oxigena mi cerebro, lo cual me ayuda a pensar con más claridad cualquier situación, sea la que sea y así pesar en una solución en concreto.

Tu cuerpo y tu mente te lo agradecen

Ya no tengo sobrepeso (al menos no tanto), todos mis indicadores de salud están en su lugar y ya no en el límite, me siento mejor física y emocionalmente.

Un cambio te lleva a otro

yo siempre he dicho que: “lo malo te lleva a lo malo, pero también lo bueno te lleva a lo bueno”, cambié muchos hábitos y todo empezó en dejar de tomar; al tener más tiempo libre me llevó a ocuparme en otras cosas como: leer más, hacer ejercicio, comer más saludable, en fin ese pequeña decisión hizo que siguiera cambiando hábitos uno después de otro, en efecto dominó; lo cual en su totalidad me cambio la vida.

Ya no más ¿Qué Pasó ayer?

No hay nada peor que te llamen el día siguiente de la fiesta y te digan algo que pasó o que hiciste y que tú no te recuerdas, gracias a tus “famosas” lagunas mentales por la borrachera.

 

Para cerrar

Nunca pensé que estar sobrio fuera mi modus operandis o mi estilo de vida, la verdad no puedo pensar en regresar a mis viejos hábitos, siento que estoy mejor  y mucho más feliz de como era antes; siempre fui alguien que necesitaba alcohol para disfrutar de los momentos con los amigos. Ahora muchos no me creen, porque me ven y pasándola muy bien y hasta que me conocen se dan cuenta que les cuento es verdad.

Les comparto mi historia y si alguien está en una situación similar les recomiendo que lo intenten ¡vale la pena!

cover: Juan Manuel Molleví

Pedro Muller

Emprendedor, geek, software developer, "wanna be writer", life-hacker, adicto al café, humanista, foto-amateur, amante de la música.